Eran las últimas ocasiones en que Black Midi, una de las bandas más vanguardistas e interesantes de Reino Unido, iban a tocar juntos. Puede que algunos no lo intuyeran todavía, pero Cameron Picton, bajista y vocalista del trío, había más que barruntado el final de la formación cuando se encontraba delirando, enfermo, en una habitación de hotel en China. “No sé si fue un virus o una intoxicación alimentaria, pero me puse fatal –rememora-. Era de noche y me desperté de lo mal que me encontraba. A veces, cuando duermes con fiebre tienes sueños locos y luego los olvidas, pero, en mi caso, me levanté de la cama y empecé a escribir. Eran todo frases horribles, inservibles la mayoría”, recuerda el británico, de apenas 26 años. Una de esas frases era My New Band Believe, el que terminaría siendo el nombre de su nuevo proyecto musical (acaba de publicar su primer disco, homónimo) tras la separación de Black Midi en el verano de 2024.
“El caso es que supe que necesitaba recordar esas visiones, aunque no puedo decir que muchas de las cosas que vi en esas alucinaciones me resultasen útiles en absoluto”, sonríe Picton en una terraza al sol de la mañana en Madrid. El título del grupo puede traducirse por “mi nueva banda cree” o bien por “mi nueva creencia en una banda”, algo que inevitablemente remite a su pasado reciente, tema que no le hace particular ilusión comentar. “Simplemente se volvió inviable estar en la banda. Realmente había muchas razones y… no es que realmente merezca la pena profundizar en una razón sobre la otra. Es realmente complicado, pero así son estas cosas. Así que, a menos que tengas unas seis horas para hablar del tema, probablemente sea más fácil decir que fue muy difícil y no lo más agradable del mundo. Pero una vez terminado, también fue un alivio”, dice Picton sobre el confuso final de un grupo que hacía canciones explosivas e impredecibles. En cualquier caso, sintió la pérdida: “Empezamos la banda cuando teníamos como 16, 17 años. Y cuando terminó, teníamos como 23 o 24. Y ninguno de nosotros fue nunca a la universidad ni nada por el estilo. Así que fue como terminar una adolescencia prolongada o algo así”. La transición no fue abrupta ni necesitó de un tiempo de reflexión posterior. “No, realmente… porque la banda se había separado mucho antes. Más o menos rompimos, pero eso no dio a ninguna conversación. Pensamos en dejar la puerta abierta, a ver qué pasaba. Pero, para ser sincero, yo ya sabía que no quería volver”.
Así que cuando llegó la fiebre nuestro protagonista ya había empezado a escribir canciones en solitario. “Hubo un momento en que pensé que no era capaz de seguir haciendo lo mismo una y otra vez. Empecé a escribir canciones porque Black Midi ya no era una vía satisfactoria para eso. Incluso di algunos conciertos en solitario”. Se trataba del germen de su nuevo álbum, un disco hermoso, melódico y con esos desarrollos sorprendentes característicos de su antigua banda. “La escritura la hice solo pero luego el arreglo de grabación fue extremadamente colaborativo”, explica sobre el proceso con una serie de músicos como Kiran Leonard, Caius Williams, Steve Noble y Andrew Cheetham. Sus letras dan la impresión de surgir de un proceso de escritura automática, pero ¿cuánto de pensamiento hay en su proceso creativo? “Creo que mucho. Aunque a veces tengo un verso y paso el tiempo esperando a que llegue algo más, a que algo me lleve al siguiente. Y eso sucede de manera natural”.
Una de las piezas más llamativas es “Heart Of Darkness”, canción que procedía de sus años con Black Midi. “Cuando empecé este proyecto borré todo lo que tenía de esa etapa. Pero antes me crucé con algunos materiales que me sorprendieron. Esa canción procedía de una interpolación de un tema de John Renbourne en la que estaba trabajando un poco durante el confinamiento en abril de 2020. Pensé: ”oh, esto es genial’”. No sé por qué no la desarrollé más ni la terminé, pero era el momento”. Con Black Midi tuvieron un éxito razonable. ¿Qué opina de un momento musical de grandes eventos, de cifras masivas, de precios desorbitados? “Creo que el éxito de Black Midi fue que podíamos girar y ganar dinero, pero con un nivel de producción bastante bajo. Y de hecho, surgieron dificultades cuando intentamos llegar al siguiente nivel y mejorar la producción. Pero es como si ganar dinero con Black Midi fuera algo muy, muy, muy afortunado que simplemente pasó. Pero la motivación detrás de hacer música en mi caso no es ganar dinero ni nada por el estilo. Tocar en estadios nunca me ha atraído realmente. No veo por qué no probarlo, sería genial ir de teloneros de alguien importante, pero no es la razón que me mueve”.
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Author: Ulises, Fuente
18 abril, 2026