Michael Jackson se corona como el rey del algoritmo y del “streaming”

La música conquistó su faceta visual mucho antes de las redes sociales. Los vestuarios de Ziggy Stardust, las caderas de Elvis, los efectos ópticos de los videoclips de Queen o la icónica portada de “The dark side of the moon” son ejemplos de la importancia sensorial que tiene la música más allá de sus ritmos, transiciones y complejidades armónicas. Pero, de señalar un proyecto artístico plenamente tridimensional, en el que las posibilidades corporales tenían la misma cabida en un pentagrama que la propia melodía, ese fue el de Michael Jackson. Su registro conquistó tal variedad de improntas creativas que el fenómeno que creó alrededor de sus coreografías, su imagen o sus géneros fusionados se consolidó como innovador, único, anómalo. Y quizá por ello persiste en el tiempo, y con tanta fuerza. La música de Michael Jackson vive hoy un momento interesante. A raíz del biopic “Michael“, dirigido por Antoine Fuqua y con Jaafar Jackson en la piel del Rey del Pop, las canciones han vuelto a ser de las más escuchadas a nivel global. Un “boom” que ha alcanzado récords históricos en el mundo del streaming, y que nunca antes habían conquistado otros artistas fallecidos. Pero, ¿por qué Michael Jackson ha obtenido cifras que no consiguieron Elvis o Freddie Mercury con sus respectivos biopics?

Han pasado 17 años desde que murió Michael Jackson y hoy, en pleno 2026, “Billie Jean”, “Beat it”, “Don’t stop ‘til you get enough” y “Human nature” se encuentran, en el momento en que se confecciona este artículo, entre las 15 canciones más escuchadas a nivel global en Spotify. En el caso de “Billie Jean”, además, ocupa el primer puesto, seguido de “Beauty and a beat”, de Justin Bieber. Nunca antes un artista fallecido había alcanzado este Top 1 en el streaming, recalcando que se sitúa entre bandas y artistas actuales como BTS, Olivia Rodrigo o Katy Perry. El Rey del Pop ha regresado a la cúspide “mainstream”, algo insólito a lo que, además, se le une haber alcanzado, a raíz del estreno de la película, un pico de más de 100 millones de oyentes mensuales, también en el caso de Spotify. Un hecho cuyos motivos se ramifican casi tanto como su universo musical y artístico, y que podría tener que ver con el perfil extraordinario de un músico que, además, casa a la perfección con esta época tan visual y rendida a la potencia de una imagen.

Arquitectura creativa

No se trata de señalar éste como un mérito que apague al de otros grandes artistas de la historia, sino de subrayar cómo y por qué el algoritmo es capaz de coronar a un artista fallecido -y con tanto estrago a nivel personal- entre el inacabable y estimulante mundo del streaming. En el caso de Queen, tras el estreno de la película “Bohemian Rhapsody” (2018), también se experimentó un aumento masivo de reproducciones, llegando a superar los 50 millones de oyentes mensuales, y posicionándose con altas escuchas al mismo nivel que los artistas vivos del momento. The Beatles o Elvis son también artistas relevantísimos: las nuevas generaciones siguen llegando a su música con muy parecida intensidad a la que se hacía en sus épocas doradas. No obstante, muestran estructuras de consumo diversas al caso de Jackson.

Mientras que el catálogo de los de Liverpool invita más a la escucha de un álbum de principio a fin, el de “Thriller” suele invitar al movimiento, a lo orgánico, algo que se suele premiar más en el mundo del “streaming”. En el caso de Spotify, el algoritmo prima la retención e inserción de canciones en listas de reproducción que el mero hecho de buscar a un artista y reproducir su discografía. Es decir, analiza hábitos de escucha, compara gustos de forma colectiva, y a partir de ahí recomienda la música que puede funcionar. En el ecosistema digital actual, la plataforma, se rinde ante la naturaleza de Jackson, premiándolo como un idioma global que trasciende la melomanía.

Es esta la era del Tik Tok, del baile, del contenido atrapante, y ello genera una sincronía perfecta con las líneas generales de la trayectoria de Michael Jackson. Si en los ochenta revolucionó el mundo de la música con sus videoclips, cargados de narrativa cinematográfica y a nivel de coreografía, hoy el “moonwalk” encuentra en la verticalidad visual un interesante espacio de confort. La arquitectura creativa de Jackson ya no sólo no envejece, sino que se ha recuperado con creces en una época gráfica y que evoluciona bajo el estímulo, transformándose así “Michael” en un vehículo de descubrimiento para aquellos que no llegaron a compartir existencia con el músico. Michael Jackson ha vuelto para todos, y por supuesto para quedarse.


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Author: Concha, García

20 mayo, 2026