[[LINK:TAG|||tag|||633613aeecd56e3616931bcd|||Andrés Calamaro]] cumple 65 años este sábado 22 de agosto y lo hace como probablemente le habría gustado: trabajando. O, al menos, haciendo aquello que para él nunca ha sido exactamente un trabajo. El músico argentino, nacido en Buenos Aires en 1961, continúa girando, componiendo y subiéndose a los escenarios mientras alrededor empiezan a aparecer esas palabras que tanto incomodan a los artistas veteranos: homenaje, aniversario, legado, despedida.
Porque si algo parece tener claro Calamaro es que cumplir años no significa necesariamente mirar hacia atrás. En una reciente entrevista, rechazaba precisamente esa tendencia a convertir la trayectoria de un músico en una sucesión de efemérides y reivindicaba el directo como un oficio todavía vivo, cambiante, capaz de sonar distinto cada noche. “No practico la nostalgia”, aseguraba.
No le faltan motivos para echar la vista atrás. Desde Los Abuelos de la Nada, donde escribió canciones como “Mil horas” o «”ostumbres argentinas”, hasta Los Rodríguez, la banda que formó junto a Ariel Rot y que terminó de convertirlo en una figura fundamental del rock español, Calamaro ha construido una carrera difícil de encerrar en una sola etiqueta. Después llegarían discos como “Alta suciedad”, “Honestidad brutal” o aquel descomunal “El salmón”, cinco discos y 103 canciones publicados en el año 2000.
A los 65, por tanto, Calamaro no parece dispuesto a convertirse en una pieza de museo. Y quizá ahí esté la explicación de su longevidad: nunca ha parecido demasiado interesado en comportarse como una leyenda. Hace años incluso bromeaba con la posibilidad de retirarse, pero entendiendo que un músico retirado podía seguir haciendo música, leyendo y escribiendo.
Ahora cumple 65. Pero mientras siga habiendo una guitarra, un escenario y canciones que cantar, lo de jubilarse puede esperar.
Ir a la fuente
Author: Sofía Campos
21 agosto, 2026