El Teatro Eslava de Madrid se vistió anoche de gala para albergar la nueva edición de Ballantine’s True Music, que contó con Amaia Romero como protagonista. La de Pamplona sorprendió a todos los asistentes con una performance exclusiva en la conocida sala madrileña en la que no faltó la música, el baile y la gastronomía, con una puesta en escena totalmente diferente a la de su última giraArenas, diseñada exclusivamente para esta ocasión.
La propuesta fue más allá del concierto. Música en directo, gastronomía y sesiones de DJ dieron forma a una velada en la que Amaia y Ballantine’s apostaron por una experiencia diferente, pensada para acercar a la artista a sus seguidores desde una perspectiva más íntima y desenfadada.
La música marcó el ritmo de toda la noche. Tras la actuación de Amaia, AMORE, Daniel 2000 y Juguete tomaron el relevo con una selección de DJ sets elegida por la propia cantante, prolongando la fiesta hasta las 2:30 de la madrugada. Antes, Lua, artista y amiga de Amaia, fue la encargada de abrir la velada y preparar el ambiente para lo que estaba por llegar.
La experiencia comenzó mucho antes de que la artista subiera al escenario. Desde el comienzo de la velada, todo estuvo pensado para sumergir a los asistentes en el universo de Amaia. La noche arrancó con una selección musical de algunos de sus amigos y un “cocktail signature” creado especialmente para la ocasión, en un ambiente diseñado para que sus fans comenzaran a entrar en el “mood de la noche” y compartir la experiencia desde el primer momento.
El momento más esperado llegó cuando Amaia se sentó al piano. Sin más acompañamiento que su instrumento, la cantante ofreció un repertorio escogido especialmente para la ocasión, apostando por la sencillez y la cercanía para conectar con el público.
El concierto arrancó con “C’est la vie”, tema de su último álbum, “Si abro los ojos no es real”. Los primeros acordes bastaron para desatar la emoción entre los asistentes. Después llegó “Nadie podría hacerlo”, una canción de sus primeros años de carrera que dejó uno de los momentos más especiales de la noche: uno de los asistentes se animó a interpretar junto a ella el comienzo del tema.
La actuación continuó con “Magia en Benidorm”, que hizo vibrar la sala, antes de dar paso a una interpretación del “Zorongo gitano”, de Federico García Lorca, que envolvió el Teatro Eslava en un silencio cargado de emoción. Para cerrar, Amaia sorprendió con una versión a cappella de “Yamaguchi”, poniendo el broche final a un concierto que terminó entre aplausos y vítores.
Una vez más, Amaia demostró que no necesita grandes artificios para llenar un escenario. Su voz, su sensibilidad y su manera de interpretar convierten cada canción en una experiencia propia, capaz de alternar la espontaneidad con los momentos más íntimos. Una noche diferente en la que la artista volvió a encontrar en la cercanía con su público la mejor forma de hacer de la música la gran protagonista.
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Author: Amor Martínez
9 octubre, 2026