Hay algo que les empuja a seguir. «La verdad es que muchas veces nos preguntan si hubiéramos hecho algo para llegar a más gente con la música, por ir a escenarios más grandes, y la respuesta es siempre la misma. Que nos da igual, que no pensamos en eso, sino que seguimos una extraña fuerza que nos lleva a seguir haciendo canciones sean muchos o sean pocos los que vengan», dice José Andrés Albertos, batería de la banda malagueña Airbag para hablar del título del nuevo disco del trío: «Una extraña fuerza» (Sonido Muchacho), que acaban de publicar. «La principal ambición es hacer canciones, porque eso es lo que nos gusta», añade el vocalista Adolfo Díaz. Un tema, el de lo inexplicable que mueve la creación, que también abordaban, con título similar, sus compañeros de sello Mujeres, también un trío, en «Es un dolor inexplicable». «Pues tienes razón, y además es que son un grupo que nos gusta mucho –concede Albertos–. Creo que las razones por las que haces cosas se convierten en reflexiones que inevitablemente te asaltan con el tiempo. Para mucha gente, el éxito será llenar tres veces el WiZink, y está muy bien, pero para nosotros el éxito es lo que tenemos. Y es mucho éxito, en realidad».
En el tema «La habitación del pánico» cantan con fina ironía y aires de Weezer: «Estar tranquilo es el éxito / no busques nada más». «Es que para mí es una de las grandes verdades. Que no te pase nada malo, que esté todo tranquilo y vivir sin preocupaciones es lo mejor que hay. Pero solo lo descubres cuando lo pierdes», añade el vocalista y letrista. En el nuevo trabajo, los malagueños pintan retratos con mala baba punk, como el de «Las nuevas esferas de lo moderno», en el que reflejan un modo de vida del que confiesan haberse quedado fuera de juego. «Nos sentimos completamente perdidos en un universo de personas que dicen que ‘‘crean contenido’’. ¿Pero eso qué es? Suben contenido todos los días, aunque no tienen nada dentro de la cabeza, así que lo que digan será puramente artificial y sin interés», explica Díaz sobre los versos «plástico en la red / cerebros de Ali Exprés». «Pero queremos aclarar, para todos los jóvenes que puedan leer esta entrevista, que admitimos que el fallo es nuestro. Que somos personas mayores que no entienden muchas cosas del mundo en el que viven. Nos sentimos desubicados de este mundo y aceptamos que nos llamen puretas que no comprenden nada. Por eso la letra dice también ‘‘Lo que tengo que decir / ya no es para ti’’. Porque nos sentimos fuera de lo que está pasando», ríe José “Pepillo” Medina, bajista de la formación. «Puede que sea una cosa generacional, pero creo que también hay un componente de estupidez», tercia el batería de la banda.
Fieles a su espíritu punk-pop, el trío ha presentado su octavo trabajo, a la altura de los mejores de su trayectoria: 13 temas en 31 minutos que retratan las falsas apariencias, como el truco de las giras de despedida de los grupos… que en realidad no son tales. Bandas que «dejan los escenarios» y regresan antes de haber agotado la recaudación inflada por el reclamo de «la última oportunidad»; 150 pavos más gastos de gestión. «La gente que haga lo que le dé la gana. Las bandas están contentísimas con eso y ganan mucha pasta. Ahora bien, creo que hay un poco de estupidez en ir a un concierto solo para hacerse la foto y pagar esas fortunas cuando, en realidad, buena parte del público no se sabe ni una canción», dice Albertos con aplomo.
«Eso, en el mundo del punk, no pasa. Ves que la gente va a conciertos muy minoritarios y que todos están allí porque la banda les interesa. Pero que incluso dejarían de ir si las condiciones no les convencen. Creo que el público del punk no se deja estafar fácilmente, que tiene algo más de espíritu crítico». ¿Airbag no caerán en la tentación de hacer una gira de despedida? «No. Algún día diremos: ‘‘Hasta luego’’. Nos vamos a ir a la francesa, sin decir adiós. O como se fueron Los Nikis, que un día no aparecieron a ensayar y allí se quedó el bajo en el soporte, intacto, durante años. Nadie lo tocó y eso me parece muy bonito». Airbag seguirán mientras haya una extraña fuerza que les empuje a ello.
Como «denuncian» Airbag, «emosido engañados»: nos dijeron que tendríamos coches voladores pero nos tenemos que conformar con patinetes eléctricos. «El futuro (no es lo que solía ser)» habla de el fracaso de las distopías, especialmente las buenas. Al espacio, hoy, solo viajan los ricos multimillonarios. «(Risas) Claramente engañados. Es que de niños nos dijeron que en 2010 tendríamos robots que nos harían la comida y nos limpiarían la casa. En ‘‘Rocky 3’’ aparecía un robot, que incluso lo compró Stallone como si fuera lo más y ahí está cogiendo polvo. O lo robots en restaurantes que te llevan una bandeja… menudo timo», ríe Adolfo Díaz.
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Author: Ulises, Fuente
20 octubre, 2026