Muchos usuarios destacaban que, por primera vez, música generada por medio de un programa informático arrojaba un resultado digerible. Los intentos han sido múltiples, pero siempre algo ortopédicos: es imposible enseñarle al ordenador qué es el «flow», claro. No solo eso: algunos usuarios decían que «es lo mejor que Drake ha sacado en siete años. Salvo que no es de Drake». Miles de reacciones aplaudían la base, la intro y el estribillo. Muchos otorgaban sus dieces. Aunque había otros comentarios que desconfiaban de que la canción fuera íntegramente realizada por una red neuronal sintética, su co-autor, advertía enigmático: «Este es solo el comienzo».
A lo largo del día fueron incluso surgiendo nuevas versiones del éxito en las que el sonido se pulía y se mezclaba profesionalmente. Ninguno de los artistas originales se pronunciaron sobre la aparición de su imitador cibernético, pero poco podrían hacer al respecto, siempre y cuando la canción no se anuncie como original de Drake o The Weeknd. Y es que, hace exactamente cuatro días, el gigante de la música Universal pidió a los servicios de «streaming» que impidan que las empresas de Inteligencia Artificial accedan a sus canciones para entrenar a sus máquinas. En un correo electrónico enviado a Spotify, Apple Music y otras compañías, Universal (sello de Drake) denunciaba que conocía de estas prácticas de entrenamiento de redes neuronales «en música con derechos de autor sin obtener los consentimientos requeridos» de sus propietarios. Como decía Ghostwriter en su mensaje: «Esto es solo el comienzo».
]]>
Ir a la fuente
Author:
18 abril, 2023