Dolly Parton murió ayer a los 80 años y deja detrás una de las carreras más extraordinarias de la música popular estadounidense. Pero si hubiera que escoger una sola canción para explicar su talento como compositora, probablemente habría que quedarse con “Jolene”. Una canción aparentemente sencilla -una mujer suplicando a otra que no le quite a su marido- que nació de una historia mucho más pequeña, doméstica y, en cierto modo, divertida.
A comienzos de los años setenta, cuando Parton y Carl Dean llevaban pocos años casados, una mujer pelirroja que trabajaba en un banco empezó a prestar demasiada atención al marido de la cantante. “Tenía un terrible enamoramiento de mi marido”, contó Parton años después. A Carl, además, le encantaba ir al banco porque la empleada le hacía mucho caso.
Parton convirtió aquellos celos -más juguetones que dramáticos- en una canción. La ironía es que la verdadera Jolene no se llamaba Jolene. El nombre y parte del aspecto físico procedían de una niña pelirroja de ojos verdes que Parton conoció en un concierto y que le pidió un autógrafo. Le gustó tanto su nombre que decidió quedárselo para una de sus canciones.
“Jolene” se grabó en Nashville en mayo de 1973 y se publicó a comienzos de 1974. Llegó al número uno de las listas country y terminó convirtiéndose en una de las canciones más reconocibles de Parton.
Hay otra curiosidad extraordinaria: Parton ha contado en distintas ocasiones que escribió “Jolene” durante la misma sesión en la que compuso “I Will Always Love You”, la canción que años después convertiría Whitney Houston en un fenómeno mundial. Dos canciones aparentemente antagónicas nacidas de una misma noche de inspiración.
Y quizá ahí esté el secreto de “Jolene”: Parton tomó una anécdota matrimonial, un ataque de inseguridad y hasta el nombre de una niña desconocida y los convirtió en algo universal. Porque todos entendemos lo que significa mirar a alguien y pensar, aunque sea durante un instante: por favor, no me quites lo que quiero.
Ir a la fuente
Author: Sofía Campos
26 agosto, 2026