Marianne Faithfull, en el final: «Mi vida habría sido más aceptable si me hubiera muerto antes»

Sobre ella cayeron como una lluvia de lanzas décadas de misoginia. Marianne Faithfull tuvo que enfrentarse, una y otra vez, durante años, a preguntas impertinentes de periodistas estúpidos, a rumores maledicentes y a los fantasmas más retrógrados de una sociedad pendiente de una profunda revisión moral. Cuando hizo su aparición como el nuevo ángel pop, incluso cuando trató de ser la voz rubia del campestre folk británico, a la artista se le abrieron las puertas y las portadas de los medios. En cambio, cuando trató de salirse de ese camino pautado para las mujeres decentes en el arte, trataron de hacerla descarrilar, de quebrarla. Fue icono de mujer liberada, escritora, estupenda cantante y profesora de poética. También adicta, alcohólica, superviviente de un intento de suicidio y hasta de un coma por Covid. En los últimos momentos de su vida (Faithfull falleció sin poderlo terminar) participó en «Broken English», un estupendo documental biográfico que Filmin estrena el 6 de noviembre.

El filme, dirigido por Ian Forsyth y Jane Pollard se acerca con originalidad a la biografía de la artista, confrontándola con los ejemplos de la incompleta o interesada representación de sí misma que ofrecían los medios de comunicación a lo largo de los tiempos. En esos fragmentos de periódico o segundos televisivos, Faithfull fue la chica de moda, el objeto sexual, la novia del cantante y la adicta trágica. Nunca una mujer en sí misma, solo existente en cuanto a su efecto en los hombres. No digamos ya como autora o artista. Sin embargo, Tilda Swinton, que ejerce de investigadora jefe en la cinta, bajo el «Ministerio de no olvidar», puntualiza: «Necesitamos analizar detenidamente el papel de Marianne como influencia desestabilizadora».

Bulos y escándalo

Así, el filme se remonta a los comienzos de su carrera como artista, a su encuentro con Bod Dylan en 1965, justo cuando D. A. Pennebaker rueda su documental «Don’t Look Back». «Dylan me tiraba los tejos con Joan (Baez) delante. Me decía que había escrito un poema para mí. Si me hubieran dado un dólar por cada vez que me dijeron eso», ríe la británica. La película también narra, por supuesto, el famoso «incidente» de la mansión de Keith Richards, llamada Redlands, donde supuestamente irrumpió la Policía y se encontró a los Rolling Stones y otras personalidades «hípster» en una bacanal de drogas. Sin embargo, únicamente Faithfull fue objeto de los bulos. De ella se dijo que fue vista por la policía desnuda, solo cubierta por una manta de pelo, y, aún peor, se afirmaron historias falsas en torno a un juego sexual con una barra de chocolate Mars. Aquella mentira dañó la reputación de la cantante y reveló hasta qué punto estaban preparados los resortes misóginos mediáticos para saltar. Mientras, la cantante entabla relación con la plana mayor de los poetas beatniks –Ginsberg, Ferlinghetti, Corso, Horovitz–, que celebran un congreso («encarnación», lo llaman) en Londres en el que participa la escena musical. Faithfull entabló relación con ellos y pasó a participar de la «Jack Kerouac School of Disembodied Poetics» como profesora de escritura de canciones.

Porque Faithfull sabía escribirlas, vaya que si sabía: resolvió la papeleta a Mick Jagger, que estaba atascado con una melodía. Escribió la escandalosa «Sister Morphine», que fue publicada como la cara B de un sencillo en 1969 y que causó tal controversia que fue retirado de las tiendas apenas una semana después de su lanzamiento: trataba de la agonía de un hombre tras un accidente que pide morfina para sus últimos instantes. «Yo había sido un ángel y era vergonzoso, horroroso y desgraciado para una mujer cantar esa canción», rememora en el documental la artista de, por entonces, 78 años, mientras pide que le conecten el oxígeno por medio de los tubos nasales. Dos años después, los Rolling Stones lanzaron una versión del tema en «Sticky Fingers» y nada ocurrió. «Aquello me destrozó», cuenta la artista, consciente de que la canción rompía con la imagen, el producto, que querían hacer de ella: «Yo sabía que ese producto era una mierda y quería hacer algo al respecto». Fue la culminación de un proceso terrible, durante el que vivió la muerte de Brian Jones tras la infidelidad de Anitta Pallenberg con Keith Richards y los rumores de romance con Jagger. Todo, mientras Faithfull estaba embarazada del cantante de los Rolling Stones y que, con siete meses de gestación, sufrió un aborto. Cuando escribió «Sister Morphine», Faithfull no era una adicta. Dos años después, sí. Desde el incidente de Redlands habían pasado apenas ese tiempo y Marianne estaba rota. Rompió con Jagger y se sumió en la noche oscura del alma.

«Fui adicta y alcohólica durante 23 años. Empecé con 19. Por supuesto que me arrepiento del tiempo perdido, porque era madre, tenía buenas razones para no hacerlo. No tengo excusa», afirma durante la película. En 1979 reúne fuerzas para publicar «Broken English» y vuelve a someterse al amarillismo mediático. Viéndose a sí misma en perspectiva, en la cinta, Faithfull asegura: «Yo era muy consciente de que, a muchos niveles, ya sabes, financiera y comercialmente, solo por la satisfacción del público, si hubiera estirado la pata habría sido mejor. Mi historia habría sido mucho más aceptable».

Los directores del filme llevan la historia de la británica por la vertiente de su creación. Participan, interpretando sus temas, Beth Orton, Thurston Moore, Courtney Love, Warren Ellis y Nick Cave, y junto al australiano graba la que será la última interpretación de su vida. Sin embargo, mientras repasan su trayectoria artística, antes de llegar a «Negative Capability», su «obra maestra», la narración se interrumpe. Faithfull falleció sin concluir la grabación y su objetivo, el de darle crédito como creadora más allá de como producto de su entorno, queda incompleto. Pero ella habla por sí sola.


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Author: Ulises, Fuente

1 noviembre, 2026