Maui de Utrera: «El flamenco es un idioma que se ha de conservar, pero también puede ser un juego»

A quellos que dedican su rutina a la defensa del flamenco suelen acreditar que es un arte que se lleva en las venas. En el caso de María Luisa, conocida como Maui de Utrera, nombre artístico que reúne la localidad de donde proviene como buena folclórica, la aseveración es doblemente cierta. De un lado, porque es su profesión, y, de otra, porque su estirpe ya llenaba tablaos tiempo antes de que ella hiciera lo correspondiente.

Sobrina de Bambino, asegura que él se sentiría muy orgulloso de ella, ya que le enseñó la autenticidad: «Mi tío me dijo que si alguna vez tenía algo que contar y me subía a un escenario, por favor, que fuera yo», indica la cantante. Acreditando que la pasión por la profesión musical no le vino tan veloz como sus orígenes podrían hacer creer; un día decidió dar uso a la bata de cola para sacar su «duende» escondido. Hoy esa magia se traduce en su nuevo álbum, «Cariño, pásame el pan».

«El pan es lo mínimo que se puede dar y pedir, es la base del amor», garantiza la artista sobre el hilo común de las 14 canciones que aglomeran el proyecto. De hecho, la portada ya desvela la significación tanto culinaria como romántica en una escena que replica «La creación de Adán» de Miguel Ángel, siendo Dios quien le otorga a, en este caso, la andaluza una hogaza. «Yo no he salido de la costilla de nadie», garantiza. «Nos ofendemos muy rápidamente, así que probablemente a alguien le moleste y me toque ir al psicólogo», ríe Maui sobre si hay posibilidad de que hiera sensibilidades devotas la fotografía.

El componente «polémico» queda disipado al observar la dedicación con el que está amasado este bollo, con un recorrido por distintas comidas que permiten entender un poco mejor los pulsaciones cuasi religiosas (sin ánimo de ofender) que representa ese sentimiento tan deseado y temido a la vez como es el amor. Por ello, entre alcachofas, anchoas y un «puñaíto» de sal, algunos de los manjares que dan nombre a sus composiciones para que así no quede soso el conjunto, la sevillana da forma a su propio retrato emocional. Para los más sibaritas también hay hueco, pues en su tema «La acelga y el lenguado» habla de un «amor tres Estrellas Michelin». «Es aquel que se construye poco a poco pero cuya masa madre es la libertad. A veces estamos un poco limitados, pensamos que si no me dicen, yo tampoco. Son demasiadas normas», explica, recomendando a todos sus oyentes que no tengan pánico de usar la cubertería más fina cuando quieren expresar lo que sienten. Y, como en contraposición a esta relación ideal, está la que se hace, como ella canta, con una «thermomix»: «Ese amor es de manual, muy rígido y aburrido».

Mi tío, Bambino, me dijo que si alguna vez me subía al escenario que, por favor, fuera yo misma

Maui de Utrera

«Actualmente grabar un disco es bastante difícil, y a menos que tengas una pasión muy grande por lo que haces o el apoyo de una multinacional, envalentonarse a ‘‘fotografiar’’ canciones es un paso muy grande», declara Maui sobre los tres años que su equipo y ella han estado confeccionando lo que ahora podemos sintonizar. Para que algunos podamos disfrutar en riguroso directo de su poesía melódica, la artista hizo un bolo en el Teatro Flamenco Madrid al son de la guitarra de Paco Soto.

Su presencia no pasa desapercibida, con una estética disruptiva, probablemente para desprenderse de la vergüenza con la que ha vivido en el pasado. «Antes de ser cantante, he sido chelista, y, como soy muy bajita, tenía la habilidad de esconderme detrás del instrumento. Necesitaba construir un personaje para poder ponerme al frente de un proyecto», reconoce.

Flamenca rebelde

Así, el vestido que su alter ego porta emula un mantel de papel diseñado sobre el cuerpo. Como adorno, un corazón sobre el pecho, «por si se lo tengo que entregar a alguien en algún momento», comenta. La dicotomía entre el estilo vanguardista y unos ritmos que idolatran la tradición le parece fascinante y una de las varas que el género debería seguir: «El flamenco del que vengo ya era una mezcla, aunque en los libros aparezca como el origen. De hecho, gran parte del flamenco de Utrera son cuplés o canciones de Sudamérica que aquí versionamos», comenta. «Es un idioma que ha de conservarse, pero también una herramienta y una forma de entender la vida, por lo que utilizo los compases con los que crecí para jugar musicalmente», continúa, alabando también que exista una juventud que está abrazando esta cultura desde el respeto, pero sin desarrollarla a través de la pureza absoluta.

Solo falta que los comensales cojan su sitio para degustar lo que esta «flamenca rebelde» les tiene preparados. Eso sí, que no lleguen al empacho, porque hay alguna que otra ambrosía que se le ha quedado por incluir entre latidos sentimentales: «Un ‘‘tupperware’’ con un pucherito para simbolizar el amor a una madre». Lo reservaremos para próximos banquetes. Porque siempre hay una razón para repetir.


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Author: Eloi Xermán, Eloi Xermán

9 mayo, 2026