Era pequeño, estaba en el conservatorio, y un error durante una audición de piano hizo «que quisiera dedicarme a esto», recuerda Pablo Alborán. «Me equivoqué, pero seguí, y me inventé el resto de la canción. Mi padre se dio cuenta, y me dijo, ¿no te gustaría componer?». No todo sale siempre a la primera, y quizá ahí resida el éxito: en el ensayo y error, en abrirse a las posibilidades. El artista malagueño no llegó donde está de golpe y porrazo. Pero lo cierto es que Alborán ya hace tiempo que llena salas, teatros y estadios. Y, sin ánimo de caer en conceptos manidos, ahora lo seguirá haciendo en la que define como la gira más exigente de su carrera. Tras actuar en Chile, Argentina, Perú o Brasil –y mientras sigue cultivando su faceta de actor entre rodajes–, el artista arrancó su gira por España el pasado 2 de mayo en Bilbao. Hoy aterriza en Barcelona, y seguirá un recorrido que le llevará a otras ciudades de España a lo largo del año, así como de nuevo a Latinoamérica, a Estados Unidos y a capitales europeas. Bajo el título «Global Tour KM0», el artista presentará su último álbum junto a una potente banda de músicos, y con una motivación extra. Pues el Alborán que se sube al escenario no es el mismo que el que vimos por última vez antes de parar su carrera durante unos meses: es uno que ha sido testigo de lo jodida que es la vida, y eso le ha hecho valorar las segundas oportunidades.
¿Cómo recuerda sus primeros conciertos?
Los tengo muy presentes. El inicio fue muy, muy duro. Lo que pasa es que se ve todo como un boom, todo se pinta con mucho glamour y de color rosa. Pero yo he cantado en muchos antros con mi guitarra bajo el brazo. Ahí es donde vas haciéndote un callo, tocando en vivo, llevando tú mismo el altavoz, las fundas, los cables, y electrocutándote con un micrófono. Vivir eso es muy importante para cuando estás arriba y las cosas van mal, para no venirte abajo, porque sabes que ya has estado ahí. Respeto mucho la profesión y el trabajo de todo el mundo. Yo empecé a tocar en bares con 16, y con 21 salió mi primer disco. Con esa gira estuve dos años tocando en bares y más bares. Y en ese momento no me imaginaba tocar en un estadio. Pero lo agradezco. Hoy veo que todo el mundo con las redes, el móvil, busca la perfección, vivir en Hollywood. Yo no tuve a nadie que me creara esa necesidad, y lo agradezco mucho.
¿Cómo se imagina si hubiese crecido artísticamente ahora?
Muy diferente. Posiblemente no hubiera conseguido nada. No lo sé, porque el público es el que manda. Pero yo agradezco no haber empezado ahora por lo efímero que es todo y la obsesión que tenemos por el scroll. Todos tenemos responsabilidad en eso, pero creo que los medios digitales lo deben pasar muy mal, porque al final una noticia se pierde, no sabes cómo captar la atención del espectador, no sabes cómo hacer que crea lo que le estás diciendo.
«Todo el mundo busca la perfección, vivir en Hollywood»
¿Se nos está yendo de las manos?
Sí, por eso es muy importante volver a la emoción. Yo me he permitido el lujo de poder experimentar, hacer cosas diferentes, pero para precisamente volver a la emoción, a estar solo con un piano, a estar componiendo y que se me ponga la piel de gallina. A perseguirlo y pelearlo. Mira Rosalía. Sus conciertos, su disco, son lo más anti algorítmico que hay. Eso da una esperanza para el resto de artistas y creo que eso es importante.
¿Siente presión por el algoritmo?
Me pasó hace poco con una persona con la que he dejado de trabajar, que me dijo: “¿Qué prefieres que se muera, tu disco o tu carrera?” Como dando a entender que había que sacar más música. Pero, de pronto, al mes, consigues el disco de oro y por dentro dices chúpate esa. Y que esto me lo hagan a mí, que tengo canciones de 16 años que siguen funcionando… pero, tío, no le hagáis esto a alguien que está empezando porque os lo cargáis. No puedes cortarle las alas a los artistas que quieran aprender. Y se aprende también equivocándote. Se aprende haciendo cosas diferentes.
¿Es la música el contrapunto de la IA?
Leí el otro día que Instagram iba a premiar todos los vídeos que fueran imperfectos. Es decir, que no se escucharan del todo bien, que no se viera del todo bien, que tuviera errores de foco, de luz, de contraste… Decían que iban a premiar las cosas que eran más auténticas. Y me parece bien. La vida está llena de errores que es lo que hace que todo sea bonito, y si puedes desafinar un poquito, equivócate y volvamos a empezar. Yo recuerdo que en mi primer concierto de piano, cuando era pequeño y estaba en el conservatorio, me equivoqué y decidí seguir e inventarme el resto de la canción. Y eso hizo que yo quisiera dedicarme a esto. Mi padre, que se dio cuenta, me dijo: “¿No te gustaría componer?”.
Va a tocar por todo el mundo durante más de un año. ¿Desde cuándo no asumía una gira tan ambiciosa?
Nunca lo he hecho. Es la primera vez en cuanto a cantidad de lugares, de países, de ritmo, de compaginarlo con más cosas… Y, además, también es la primera vez que me siento preparado.
¿Por qué?
Viví cosas en casa en mi familia el año pasado, relacionadas con la salud, que me han hecho querer disfrutar de todas las oportunidades que vienen. No soy de Superman. Ni quiero serlo. Pero siento que la vida nos ha dado una segunda oportunidad en casa y la quiero aprovechar. Cuando estuvimos con el proceso de la enfermedad de este familiar yo pensé que, si no se curaba, yo no volvería a la vida pública ni loco. Se sometió a un trasplante de médula, se curó, cuando no tenía ninguna papeleta de curarse, y la vida dio una segunda oportunidad. Entonces, cuando me encontré con fuerzas, escribí un disco que es un homenaje a la vida, al amor, a nuestra sanidad. Cambié de equipo, de management, y eso ha hecho que disfrute trabajando.
«La vida nos dio una segunda oportunidad en casa y la quiero aprovechar»
¿Ese choque con la realidad le ha cambiado?
A veces se olvida, pero sí que se recuerda fácilmente. Pero tú mismo caes, que te levantas por la mañana y dices, a ver, ¿cómo me voy a amargar el día hoy? Pero, ¿por qué carajo estoy jodiéndome si va todo bien? Así es el ser humano.
Va a girar rodeado de músicos.
Hice una gira de teatro donde éramos muy pocos porque mi preocupación era no ser capaz de valerme por mí mismo. Pero ahora quiero mostrar el talento de unos musicazos que me han acompañado siempre, hacer un despliegue en todos los sentidos de poder tener canciones donde estoy completamente solo con mi piano, con mi guitarra, pero de pronto mostrar el abanico más grande. Que sea muy dinámico, con canciones donde haya solos de guitarra, de acordeón, de saxo, de flauta, de guitarra… coño, que haya música.
¿Se siente responsable al ser la imagen de un equipo tan grande?
Intento ser muy honesto con mi equipo siempre, y ser muy, muy claro. Porque es muy fácil demonizarme o idealizarme. Entonces, es importante la claridad, el compañerismo, el respeto. Intento también no sobrecargarme de responsabilidad, porque soy uno más del engranaje en el fondo. Soy el que pone la cara, pero no soy nada sin el equipo, y de eso siempre he sido muy consciente.
¿Cómo espera estar?
Voy a luchar por seguir estando despierto para no perderme nada, porque es verdad que a veces por cansancio y supervivencia activas el modo automático, para no sobrepensar. Pero prefiero estar despierto, pasar por la vida en vez de que ella pase por mí.
Ir a la fuente
Author: Concha, García
8 mayo, 2026