Parquesvr: las canciones, donde más duelen

Acercarse a cualquiera de sus discos es ponerse a uno mismo a una situación incómoda, desafiante. Y eso que, en apariencia, las canciones de Parquesvr están llenas de ironía y humor, de mala leche y chascarrillos, de ácida crítica social y costumbrismo de esta década desquiciada. Sin embargo, las letras de Javi Ferrara pueden hacernos arrancar una sonrisa que enseguida se difumina y se retuerce hacia una mueca de contrariedad. Así sigue siendo en su cuarto largo, «Mitos y leyendas», que presentan mañana en Madrid (Ciclo Vibra Mahou, Sala Sol) antes de su publicación este viernes. «Es un disco que, en cuanto a temáticas habla de aquí para allá –dice Ferrara mientras aleja una mano de su pecho– y otra que va de aquí para acá». La primera mitad habla del desamor y las distintas fases de la pérdida, y la segunda, de la ciudad de cartón piedra, la ignorancia y, por supuesto, la guerra.

Sin embargo, pareciera que de Ferrara se esperase que fuera siempre ocurrente, gracioso y genial. En la intro del nuevo trabajo se desquita contra ciertas expectativas. «Desde el principio nos encasillaron en un grupo de humor y hemos tratado de quitarnos esa etiqueta a fuerza de hacer canciones serias, porque no se trata con cariño a quien escribe así», se lamenta. El humor tiene la consideración de una cosa menor. «Mucha gente venía a nuestros conciertos pensando que iba a ser una pantomima y algunos siguen viniendo por ‘‘Lance Armstrong’’ y se pasan todo el concierto gritando ‘‘¡pelotón! ¡pelotón!’’. Pero la verdad es que ya cada vez son menos», apunta a su lado Marco Fernández. En los últimos trabajos, Ferrara se ha especializado en hacer canciones de desamor que duele escuchar. «Tu nombre es una puerta por cerrar», en el anterior trabajo, por ejemplo, y, en este, «Aftersun» o «Google fotos». «La primera sí que habla de una experiencia personal cien por cien mía. En la segunda hay mezcla de otras cosas. Lo digo porque la gente luego me pregunta que cuántas veces lo dejo con mis parejas y yo digo: lo normal», ríe el vocalista. Claro, tampoco está consumiendo ketamina de mañana como canta en «Esto que vivimos». «Esa canción es la que hace el recorrido de tomar conciencia de que alguien está metido en una vorágine de autodestrucción de la que tiene que salir. Es una parte del recorrido que cuenta el disco». Temas tristes o nostálgicos. Dolorosos.

No más rumbitas

Para el nuevo trabajo había una premisa. «Ni una rumbita más» se ríen los dos miembros de la banda sobre experimentos que se apañan en el estudio pero que en directo son indefendibles. «Es que no canto ni un pimiento y las rumbitas no es que se me den muy bien», dice Ferrara, que describe la manera de trabajar de la banda como «muy precaria». «Ensayamos a un volumen atronador. Atroz es la palabra que me gusta. Tanto, que tengo que hacer el paripé de que me quedo sin voz para que bajen los instrumentos. Y entonces ellos fingen que giran la ruedecita pero en realidad no están bajando la guitarra en absoluto», cuenta el vocalista. Tan es así que casi nadie sabe en la banda de qué canta Ferrara, cuáles son las letras, hasta que llegan al estudio.

Después está la realidad externa, igual de dolorosa, donde una canción sobresale por su acidez y «potencial viral»: «Tonto». «Surgió porque estaba escuchando la de ‘‘Puto’’ de Molotov y empecé a darle vueltas». En esa letra se dice que «el fascismo es cosa de modernas», algo que puede sonar gracioso pero es terrible. «Vivimos estos tiempos absurdos. A mí me sorprende mucho que ser facha sea el nuevo punk. Creo que nos vamos a arrepentir de esto dentro de unos años. Que abrazar esas ideologías solo trae cosas malas». Los hay que compran el pack completo de opiniones retrógradas, del terraplanismo a las fumigaciones. En «Tuk Tuks por Lavapiés» se llora por la ciudad, vaciada de personas y convertida en un decorado y en «Updah» se mira de frente al dolor de las víctimas de Gaza. «Quería hacerlo, pero sin ser un demagogo y sin ponerme medallitas, porque sufro mucho con el ‘‘hate’’ en redes. El título significa ‘‘nudo emocional’’ en árabe palestino», explica Ferrara. «Soy muy permeable a las críticas, suelo recordarlas. Ya sabes lo que dicen: ‘‘los del centro comercial bueno son los otros’’».


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Author: Ulises, Fuente

21 abril, 2026