Las llamadas perdidas desde números internacionales se han multiplicado en las últimas semanas en España, y uno de los prefijos más frecuentes en los avisos de los usuarios es el +216. Las llamadas tienen una duración de uno o dos tonos y persiguen un objetivo concreto: que el destinatario devuelva la llamada. Detrás del número hay una estafa conocida y documentada, y la devolución puede tener un coste elevado en la factura. Te lo contamos.
No es la primera alerta: la Guardia Civil avisó este mismo año de que este fraude, que parecía haber remitido, está repuntando con fuerza en toda España. El sistema que hay detrás es automático: se marcan cientos de números por minuto y se corta la llamada al primer o segundo timbre. Por eso conviene entender por qué me llaman y cuelgan: no hay una persona esperando al otro lado. La recomendación general es no devolver la llamada y, en su caso, bloquear los prefijos internacionales desde los ajustes del teléfono.
En el caso del +216, el prefijo corresponde a Túnez y las llamadas pueden repetirse varias veces al día en un mismo terminal. Conviene tener en cuenta que la incidencia es independiente del operador: el mecanismo funciona igual con cualquier compañía, y las quejas se repiten en foros y portales de detección de caídas sin un patrón claro de afectados.

El prefijo +216 corresponde a Túnez, como hemos mencionado. No es el único prefijo que ha protagonizado oleadas de este tipo. Las advertencias de organismos de consumo y de los cuerpos de seguridad han señalado también el +258, que corresponde a Mozambique, o el +882, reservado a redes de comunicación internacionales. Todos comparten el mismo modus operandi: una llamada de muy breve duración y silencio posterior.
El nombre del fraude tiene su origen en Japón: se le conoce como wangiri, un término que puede traducirse como «un timbre y corte». La estafa se documentó por primera vez en el país asiático y desde entonces se ha extendido con prefijos rotatorios, de modo que cada pocos meses cambia el país protagonista de las llamadas.
El funcionamiento es sencillo, y esa sencillez explica su eficacia. Un sistema automático marca cientos de números por minuto y corta la llamada al primer o segundo tono, dejando una llamada perdida en el móvil del usuario. La expectativa es que el destinatario, al ver un número internacional no reconocido, devuelva la llamada para averiguar quién le buscaba. Y es ahí donde la estafa se hace efectiva.
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Author: Carlos Zapatero
24 octubre, 2026